Cofradía El Encuentro de la Pasión

 

CUARESMA 2005

 

Es Cuaresma. Tiempo de conversión, de cambio. Momento para arrancar vicios y sembrar virtudes. Se trata de dejar atrás la maldad y abrazar el bien. Ha llegado la hora de salir de la tiniebla e ir al centro de la luz.

El período cuaresmal es un tiempo propio para ayunar de maldad y llenar nuestra vida de bondad.

El gran ayuno de la cuaresma debe consistir en dejar atrás la injusticia, la envidia, la mentira, la pereza, el egoísmo y salir al encuentro de la justicia, la verdad, el trabajo diligente, la generosidad que hagan posible la construcción de una sociedad donde la fraternidad sea un hecho y no una simple palabra.

Hagamos de la cuaresma un camino que nos conduzca  la muerte del mal que hay en nosotros y a la potenciación del bien que también anida en nuestro corazón.

El mal y el bien no están fuera de nosotros, los llevamos dentro. Y con la ayuda de Dios y el esfuerzo propio es posible dominar “al hombre viejo” y hacer que surja en nosotros el “hombre nuevo” cuyo modelo es Cristo

 

Ideas centrales de cada semana de cuaresma

 

SEMANA DE CENIZA

 La verdadera y eficaz penitencia cristiana no es algo negativo. La penitencia cristiana es una liberación. Es el acto por el que liberamos de aquello que nos estorba para poneros en marcha hacia el Padre Dios. La penitencia es una respuesta a la llamada a vivir en verdad delante de Dios y de los hermanos. Toda postura forzada no vale nada delante de los ojos de Dios. Ni vale tampoco la acumulación de actos vacíos. Dios mira los corazones.

 

SEMANA PRIMERA

 La tentación del hombre que nos presenta la Biblia es una tentación de instalarse sobre la tierra. Instalarse es negarse a ser hombre en ruta, en éxodo. Cuando Dios se presenta al hombre, a Adán, o al pueblo, se presenta siempre sacando de sus rincones y poniendo en marcha hacia el futuro.

            Delante de los obstáculos, el hombre quiere arrinconarse. Pero Dios está al lado para impulsarnos. El desierto da un miedo, pero el desierto es lugar de vida y libertad. Al menos en el desierto es posible acercarse a la verdad.

 

 

SEMANA SEGUNDA

 

El hombre, como el hijo pródigo, muchas veces toma el camino de la huida a Dios. A veces somos tan duros de cabeza que tomamos el camino opuesto al amor

La presencia y el encuentro con un hombre especial y diferente, Jesús de Nazaret, es lo que nos permite darnos cuenta de lo que en realidad somos.

Esta semana nos encontramos sobre todo con Jesús, del buscador del hombre, el buscador de caminos de amor para el hombre.

 

SEMANA TERCERA

 

Semana bautismal. El agua. El agua es a la vez fuente de vida y fuente de muerte. El agua que a unos salva, a otros los anega y les da la muerte.

El agua, símbolo de las pulsaciones que están dentro de cada persona, tiene siempre tendencia a tomar un estado salvaje.

En esta semana bautismal se propone a los catecúmenos y a todos los cristianos, atravesar el río, es decir, el cambio de nuestros instintos. Ayudados por el viento divino todo podrá ser nuevo.

 

SEMANA CUARTA

 

Es la segunda semana bautismal. Semana de la luz. La cuestión fundamental es la de ver.

Todo parece tan claro, pero no vemos. La experiencia nos dice que hay veces que nosotros vemos cosas de manera clara, y otros no las ven, y nos parece imposible… Porque ¡están tan claras!. Es una experiencia humana. Es una experiencia espiritual.

 

SEMANA QUINTA

 

Semana de la vida. No se trata sólo de ver que un muerto vuelva a la vida. Lo importante es otra cosa. Juan nos presenta este milagro de la resurrección de Lázaro que da sentido a toda la semana, como señal de aquellos que deciden, llamador por una fuerza que viene de otra parte, entrar en un orden de ver las cosas y situarse en el mundo.

 

Juan Hernandez

 

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